Pintura

La pintura ha sido una presencia continua en mi vida. Desde que me recuerdo lo hago con un pincel, un lápiz de cera. Me recuerdo inventando objetos en la mesa de mi casa.

Cuando elegí estudiar filosofía ya había pasado por la escuela de música y por la de escuela de artes plásticas, eran mis opciones naturales, pero estaba obligada a estudiar en la universidad, fue así como dejé salir mi otra pasión, la intelectual, los libros, los razonamientos, los retos que dieran con una explicación del mundo humano.

Esta primera elección que me acompaña en todos los aspectos, me llevó de vuelta a la pintura, como una sabia mujer que sabe que debe darle paso a las jóvenes inexpertas y atrevidas.

Pinto para seguir con la tradición del conócete a ti mismo , o parafraseando aquel dicho toscano ogni pittore dipinge sè según el cual siempre hay una parte de nosotros mismos en cada cosa que hacemos, en cada versión de la realidad.

Para mí la pintura cobra la forma del paisaje porque pienso que es la metáfora más poderosa  de la realidad. Y es entonces cuando el paisaje deviene mancha que antes ha sido ruta o mapa, camino o recuerdo y da a luz a mi propuesta.