El miedo como artífice.

Recuerdo un texto de Anne Bogart que decía que: “todo acto creativo implica un salto al vacío. El salto se ha de dar en el momento adecuado y, sin embargo, no está establecido cuando saltar. A mitad del salto, no existe garantía alguna de éxito. El salto a menudo puede causar una profunda vergüenza. La vergüenza va de la mano del acto creativo; es su colaborador clave. Si tu trabajo no te avergüenza lo suficiente, entonces es muy probable que nadie se sienta tocado por él.”* Para mí fue clarificador porque, de un plumazo, borró todos mis temores a equivocarme y me llenó de seguridad.

Todo acto creativo sea de la índole que sea lleva consigo al miedo, pero una vez que hemos sido capaces de identificar ese miedo y tomarlo como el mejor maestro, ese día, somos libres como creadores.


*Anne Bogart, La preparación del director: siete ensayos sobre teatro y arte.